Mayoría femenina en mercado profesional: ganan 32% menos, una brecha que el título no logra romper

En Córdoba, las mujeres representan el 59% del mercado profesional, pero perciben en promedio 32% menos de ingresos que sus colegas varones. Ocho de cada diez ganan menos de dos millones de pesos mensuales y en los niveles salariales más altos hay cinco hombres por cada mujer. La brecha alcanza el 36% en el sector Salud y llega al 50% en sectores masculinizados como Producción y Ambiente. Además, el 55% es sostén del hogar y las jóvenes registran mayores niveles de precarización. La desigualdad estructural se mantiene desde hace más de una década, impacta la asimetría en la carga de tareas de cuidado. La diferencia no siempre está en el “precio” de la hora, sino en la cantidad de horas remuneradas para lograr más ingresos y continuidad de la carrera. En el Día de la Mujer Trabajadora, el Observatorio de la Federación de Profesionales de Córdoba (Fepuc) analizó con perspectiva de género la última encuesta sectorial

En el imaginario social suele afirmarse que la educación es el gran igualador. Que una vez obtenido el título universitario, las reglas del mercado laboral profesional son las mismas para todos. Sin embargo, los datos muestran otra realidad: en Córdoba, las mujeres son mayoría en el sector profesional -representan el 59%- y, aun así, perciben en promedio un 32% menos de ingresos que sus colegas varones.

En el marco del Día de la Mujer Trabajadora, el Observatorio de la Federación de Profesionales de Córdoba (Fepuc), analizó con perspectiva de género los datos de la última encuesta -mayo 2025 entre 3.440 profesionales de la provincia-. Los datos evidencian la desigualdad.

La discusión no está en el valor formal de la hora profesional, no puede limitarse al principio de “igual salario por igual trabajo”. El problema radica en las condiciones que determinan quién puede sostener jornadas extensas y por ende ganar más, acceder a posiciones jerárquicas o desarrollarse sin interrupciones en su carrera.

La brecha se vuelve aún más visible al observar la distribución de ingresos: 8 de cada 10 mujeres profesionales ganan menos de dos millones de pesos mensuales (mayo 2025), mientras que entre los varones esta proporción se reduce a 6 de cada 10. En los niveles más altos de ingreso -por encima de seis millones de pesos- hay cinco varones por cada mujer.

Profesiones feminizadas son las peores remuneradas

El fenómeno no responde a una menor calificación. Por el contrario, en sectores como Salud, donde las mujeres representan el 72% de la fuerza laboral y alcanzan mayores niveles de especialización y posgrado (78% frente al 57%), sus ingresos resultan un 36% inferiores. La feminización de determinadas profesiones continúa asociada a una desvalorización económica persistente.
En otros sectores con mayor presencia masculina como Producción y Ambiente, la brecha de ingresos por género se vuelve un abismo y llega al 50%.
El mercado profesional sigue estructurado sobre un modelo de trabajador con disponibilidad total, un esquema que no refleja la realidad de la organización social del cuidado actual.

“El sentido común a veces dice: si una médica cobra lo mismo que un médico por una consulta, ¿dónde está la brecha?. La diferencia no está siempre en el precio de la hora, sino en la cantidad de horas y en la continuidad de la carrera”, explica la presidenta de Fepuc, la médica Eugenia Peisino, quien subraya que “los datos son claros y evidencian las desigualdades”.

Un patrón que se repite en el tiempo

Lo que ocurre en Córdoba no es un fenómeno aislado. Los datos oficiales del Indec muestran que la brecha de ingresos entre varones y mujeres se mantiene en torno al 30% desde 2011 hasta la actualidad. La estabilidad de este indicador confirma que no se trata de una coyuntura económica específica, sino de un patrón estructural.
¿Por qué persiste la desigualdad aun cuando las mujeres son mayoría y tienen igual o mayor nivel de formación? El informe del Observatorio identificó una combinación de factores: la concentración femenina en especialidades peor remuneradas, el acceso desigual a cargos jerárquicos y la mayor carga de tareas de cuidado que impacta directamente en la disponibilidad horaria.

Una “paritaria” de hecho: trabajar más horas

Entre los profesionales, el incremento de ingresos está asociado a la extensión de la jornada laboral. En 2025, 50% de los varones trabajó 10 horas o más por día, mientras que entre las mujeres ese porcentaje fue del 36%.
La brecha salarial se reduce entre mujeres que logran sostener jornadas superiores a las 10 horas, lo que evidencia que el sistema premia la disponibilidad plena. Sin embargo, esa posibilidad no está distribuida de manera equitativa: las responsabilidades domésticas y de cuidado continúan recayendo mayoritariamente sobre las mujeres, limitando su margen de crecimiento económico.

Las jóvenes profesionales están más precarizadas

El informe también enciende una señal de alerta sobre las nuevas generaciones. Las mujeres menores de 40 años presentan los niveles más altos de precarización contractual.
Entre las menores de 30 años, el 28,8% se encuentra bajo modalidad de monotributo que encubre una relación de dependencia, frente al 21,5% de los varones. En el tramo de 30 a 40 años la brecha se amplía: 25,5% de mujeres en esa condición frente a 7,7% de hombres.
Estos datos anticipan un impacto futuro no solo en los ingresos, sino también en la estabilidad laboral y las jubilaciones.

Más mujeres sostén del hogar y con mayor presión

La estructura familiar también forma parte de la ecuación económica. El 55% de las mujeres profesionales indica ser principal sostén económico del hogar, aunque sus ingresos son un 28% menores que los de los varones que cumplen el mismo rol.
Entre quienes asumen esa responsabilidad, el incremento de ingresos se logra principalmente a través de jornadas más extensas: 41% de las mujeres que son sostén del hogar trabaja diez horas o más por día, frente al 28% de aquellas que no lo son. La mejora salarial aparece asociada a una mayor carga horaria, no a mejores condiciones estructurales.

Pobreza de tiempo: costo invisible de las tareas de cuidado

El 13,9% de las profesionales cordobesas son madres solas con hijos a cargo, frente a un 4,8% de varones en la misma situación. Esta diferencia incide directamente en la disponibilidad para aceptar cargos jerárquicos o ampliar la jornada laboral.
La evidencia también muestra que las mujeres solas con hijos a cargo perciben ingresos un 27% inferiores a los de los varones en la misma condición. 

Reforma laboral y brecha de ingresos

El informe incorpora además un dato relevante en el contexto actual: la brecha salarial de género en el sector público es del 22%, mientras que en el sector privado asciende al 39%. Tras 10 años de relevamientos consecutivos, el Observatorio concluye que a mayor regulación del mercado laboral, menor es la brecha de ingresos.

En el actual contexto de cambios normativos a nivel nacional, el Observatorio advierte: “Una reforma laboral que amplíe la flexibilidad sin abordar las desigualdades estructurales de género va a profundizar las brechas existentes, aumentando la rotación, la inestabilidad y las desigualdades, especialmente en el ejercicio profesional”.

Desde la entidad sostienen que una reforma laboral que aspire a la equidad debería incorporar explícitamente la organización social del cuidado, licencias parentales más equitativas y herramientas concretas para reducir la brecha salarial.

Este 8 de marzo, la demanda de “igual salario por igual trabajo” sigue vigente, pero debe ir acompañada de una mirada más profunda: necesitamos cambiar las estructuras que limitan el crecimiento y desarrollo profesional de las mujeres que son y se proyectan como la principal fuerza laboral profesional en la Argentina.


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