Nuevo mapa del trabajo profesional cordobés: solo 4 de 10 con empleo estable y 1 de 3 subocupado

Más flexibilidad, trayectorias fragmentadas y menos derechos sintetizan los cambios en los últimos ocho años en Córdoba. El monotributo subordinado creció del 8% al 21%, son profesionales que facturan pero trabajan como empleados sin derechos. El 42% negocia sus ingresos de forma individual. En jóvenes sub 40 la dependencia encubierta llega al 21%. Resultados del último estudio del Observatorio de la Federación de Profesionales de Córdoba (Fepuc) en el Día del Trabajador

En Córdoba, 1 de cada 3 profesionales no logra alcanzar la cantidad de horas que necesita. Por otro lado, 4 de cada 10 trabajan jornadas que superan ampliamente los límites tradicionales.

Solo 37% de los profesionales accede a cierta estabilidad al combinar esquemas laborales como relación de dependencia e independencia. De ellos,  solo un 20 % cuenta exclusivamente con un salario. Esta realidad atomiza las trayectorias laborales y dificulta la organización colectiva.

En paralelo, crecen las modalidades de contratación sin derechos laborales plenos y se profundiza la individualización del riesgo laboral: ingresos, estabilidad y protección social (cobertura de salud, jubilaciones, licencias) dependen cada vez más de decisiones individuales y no de marcos institucionales. 

En el Día del Trabajador, el Observatorio de la Federación de Profesionales de Córdoba (Fepuc) presenta un nuevo informe que analiza la evolución del trabajo profesional entre 2017 y 2025, evidenciando cambios profundos, deterioro en las condiciones y una creciente fragmentación del ejercicio. A diferencia de lo que ocurre en el conjunto de la economía, donde la preocupación central es la falta de empleo, en el sector profesional el problema se desplaza hacia la calidad, la estabilidad y las condiciones en que se trabaja.

Cinco claves para entender el nuevo escenario profesional

1. Menos empleo estable
La relación de dependencia dejó de ser la forma predominante de inserción laboral. En 2017 representaba el 36% del ejercicio profesional; en 2025 cae al 20%, una reducción de 16 puntos porcentuales en menos de una década. Actualmente, solo 2 de cada 10 profesionales tienen un empleo con salario formal como única fuente de ingresos.

2. Más monotributo y formas híbridas
Crecen las modalidades de contratación intermedias, especialmente el monotributo en condiciones de subordinación, que pasó del 8% al 21%. Son profesionales que facturan, con exigencias propias de un empleo formal, pero sin derechos laborales asociados.

3. Pluriempleo en expansión
El 46% de los profesionales tiene más de un trabajo, frente al 38% registrado en 2017. La multiplicación de actividades se consolida como estrategia para sostener ingresos, pero implica mayor carga laboral y complejidad en la organización del tiempo.

4. Subocupación estructural
El 31% de los profesionales trabaja menos de 35 horas semanales y busca sumar más actividad. Esta proporción triplica el promedio general de la economía (11,4%) y evidencia una presión constante sobre la demanda laboral.

5. Jornadas cada vez más extensas
En el otro extremo, el 41% trabaja más de 10 horas diarias, cuando en 2020 ese valor era del 26%. El promedio general alcanza las 9,3 horas. La extensión de la jornada aparece como respuesta a la caída del valor hora.

Cómo es el mercado laboral profesional hoy

Si bien el mercado profesional mantiene dos características distintivas: niveles muy bajos de informalidad (2,7%) y menor desempleo (1,5%) en comparación con el total de la economía (43,2% y 7,5%, respectivamente), vive transformaciones profundas.

“Rompecabezas contractual”

Los profesionales combinan distintas formas de inserción. Solo el 20% percibe ingresos exclusivamente a través de un salario. Un 17% articula empleo en relación de dependencia con actividad independiente, mientras que una proporción creciente combina múltiples modalidades simultáneamente.
“Hoy, la construcción de la carrera no depende de la estabilidad, sino de la capacidad de ensamblar un “rompecabezas contractual” (dependencia, contratación de servicios, facturación y becas), configurando un ejercicio más autónomo en la gestión, pero significativamente más complejo y desprotegido en seguridad social”, advierte el Observatorio.

Tensión entre subempleo horario y jornadas extenuantes

Hay un fuerte desbalance en el uso del tiempo de trabajo. Por un lado, 1 de cada 3 profesionales trabaja menos de 35 horas semanales y no logra alcanzar la cantidad de horas que necesita. Por otro lado, 4 de cada 10 trabajan jornadas que superan ampliamente los límites tradicionales.

Este doble fenómeno tiene efectos directos sobre el mercado. La subocupación genera presión a la baja sobre los honorarios del sector, mientras que la sobreocupación produce desgaste y deterioro en la calidad de vida.
Solo el 37% de los profesionales se declara conforme con su jornada laboral. 

Jóvenes: precariedad como puerta de entrada

El informe también pone el foco en las nuevas generaciones. El 14% de los profesionales trabaja bajo modalidad de locación de servicios cumpliendo horarios, lo que configura situaciones de dependencia encubierta. En menores de 40 años, este porcentaje asciende al 21%.

Ingresos: heterogeneidad y desigualdad

Si bien en 2025 se registra una recomposición nominal de ingresos respecto del año anterior, la distribución muestra fuertes desigualdades. La mitad de los profesionales gana menos de $1.500.000 mensuales y el 72% no supera los $2.000.000.
La modalidad de contratación influye de manera directa en estos resultados. La relación de dependencia ofrece mayor previsibilidad, mientras que el ejercicio independiente o combinado habilita, en pocos casos, acceder a ingresos más altos.
Las diferencias entre varones y mujeres se mantienen estables en el tiempo. Las mujeres profesionales perciben, en promedio, un 32% menos de ingresos.

Transferencia del riesgo

Uno de los ejes más relevantes del informe es el desplazamiento del riesgo hacia los profesionales. Aspectos clave como ingresos, estabilidad y protección social dependen cada vez más de decisiones individuales.

El 42% señala que sus ingresos son definidos por el empleador en negociaciones individuales. Las referencias colectivas son limitadas: solo 4% se rige por convenios y 10% por categorías similares.
En materia previsional, 63% está afiliado a una caja profesional, 32% aporta a través del monotributo o relación de dependencia, y un 4% no realiza aportes. A su vez, el 82% cuenta con inscripción tributaria propia.

Reforma laboral: impacto en el sector

La reciente reforma laboral (Ley de Modernización laboral) introduce cambios que impactan de manera directa tanto en profesionales en relación de dependencia como en quienes trabajan bajo esquemas de monotributo con características de subordinación.

Desde el Observatorio advierten que, si bien la adecuación normativa a nuevas formas de organización del trabajo es “un desafío necesario”, también implica riesgos. En particular, señalan que los procesos de flexibilización “pueden profundizar tendencias ya presentes en el mercado laboral profesional”, especialmente aquellas vinculadas a modalidades contractuales que debilitan el acceso a derechos laborales.

El análisis se da en un contexto donde organismos internacionales como la OIT plantean la necesidad de que las reformas no deterioren las condiciones de vida. En esa línea, la presidenta de Fepuc, Eugenia Peisino (M.P. 28485) sostiene que “la flexibilidad ya es una realidad de facto que debe ser revertida para proteger la calidad de los servicios profesionales”.

Advirtió que cuando las relaciones laborales se redefinen exclusivamente bajo criterios de reducción de costos, “se corre el riesgo de consolidar esquemas que profundicen la individualización del riesgo y debiliten las condiciones de ejercicio profesional”.

Frente a este escenario, apuntó a la necesidad de “fortalecer los espacios colectivos de representación” y avanzar en marcos que permitan valorizar el trabajo profesional, incluyendo referencias para la fijación de honorarios y condiciones adecuadas de protección social.

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